
Gilo es un área al sur de Jerusalén oriental donde los judíos se asentaron desde la guerra de los Seis Días en 1967. A ojos de la comunidad internacional se los considera ilegales, aunque esto no importe para el Comité de Planificación y Construcción de Jerusalén que ha aprobado este martes la construcción de otras 900 viviendas en la colonia.
Estados Unidos ha hecho público en los medios de comunicación su `consternación´ aunque las palabras no parecen suficientes para que la advertencia del enviado de Obama, George Mitchell, surtiese efecto. Israel sigue adelante con su plan de reivindicar una nacionalidad apegada a un territorio, con todas las implicaciones religiosas que tiene éste para el pueblo judío.
La decisión de los líderes israelíes hace patente la debilidad de Mahmud Abbas ante la comunidad internacional sumada a la ignorancia de Palestina, quebrada también en el interior por tener gobierno, territorio y decisiones políticas divididas.
Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, considera a Gilo parte de Israel e ignora el derecho internacional que no aprueba los asentamientos en la zona. Esto hace más difícil aún los diálogos que la Casa Blanca intenta promover con la Autoridad Nacional Palestina, que ha puesto como condición el cese de la construcción de casas judías en territorio conflictivo. Hagit Ofran, portavoz del grupo israelí Paz Ahora, ha declarado que la edificación está destinada "a socavar el progreso que ha habido entre estadounidenses, palestinos e israelíes para retomar las conversaciones de paz".
Las negociaciones llevan tiempo bloqueadas ya que Israel ofrece limitar la expansión de la ocupación, pero no su cese. Saeb Erekat, portavoz de los negociadores palestinos declaraba a la BBC que se planteaban pedir a la ONU el reconocimiento de un estado palestino independiente. "No llevamos 18 días negociando, ni 18 meses. Por el amor de Dios, llevamos más de 18 años. Éste es un momento clave", aseguró Erekat. "¿Acaso no es el momento de definir la idea de los dos estados? Esto es coherente con el proceso de paz, ya que todos los gobiernos israelíes nos han defraudado en este punto".
Las soluciones en Oriente Próximo no verán la luz a corto plazo, aunque los protagonistas necesitan mayor implicación de los líderes mundiales. Israel no atiende al llamamiento de la ONU, y Palestina pide apoyo y comprensión para un pueblo con una identidad polítca muy inestable.
Fuentes: www.bbc.co.uk: artículo 1, artículo 2
Fotografía: www.jerusalemshots.com
